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GIRALOLO

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 Una gira por la alegría del juego Pocos lo recuerdan.    A veces, entre sueños, por la noche, regresa a la memoria el giralolo y entonces parece que nuestros pies se levantaran del piso, y que paseáramos por el aire livianos y sin tiempo recorriendo el territorio de nuestras fantasías.     Hace tiempos que nadie ha visto un giralolo.    Mejor dicho, desde hace tiempos que quienes se han subido al giralolo y han vivido su viaje por la fantasía, han perdido la memoria y la capacidad de describirlo.   Una caseta de colores, con la forma de un espiral, sirve de boletería.    Pero las entradas no se venden por dinero.    Allí llega la gente y debe dar, en pocas palabras, una razón para subir al giralolo.    Eso es suficiente, entonces se abre el paso y un deslumbramiento hecho como de nube y de risa envuelve a quienes se atreven a buscar su alegría de adentro.   El giralolo es una aventura de colores, un sueño en espiral y una caminata de aire.   De una sencillez un poco extraña, cuando lo...

CAMBIO DE JAULA

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  Mi amigo Mario, soñador y desordenado, lidia todos los días con unos verdaderos animales.   Director de la Fundación Zoológica, como es, vive preocupado de la conservación de nuestra fauna y ha logrado transformar lo que era un conjunto de jaulas en las que se mal-exhibían unos animales raquíticos, enfermos y deprimidos, en un centro de visitantes lleno de vida, de entretenimiento, de educación y saberes donde el quiteño se topa con nuestra biodiversidad y aprende a amarla. Mientras tanto   yo, soñador y desordenado,   doy mis pasos en el mundo de la asesoría política.   Entusiasmado, comprometido con una causa, convencido de la idoneidad de alguno de los líderes, me he dedicado con entrega y energía a sacar adelante los procesos que la burocracia de la Asamblea Nacional se empeña en boicotear. A estas alturas; mal pagado, irrespetado,   traicionado, desencantado, comprendo que me muevo entre el fango y los excrementos de un montón de esbirros mal intencionados, que han hecho...

Atizar el fuego

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Atizar el fuego como si fueras vos atizarte, como si fueras fuego vos    

Los cuernos al sol

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- Tiene la palabra, señor representante. - Lo que sucede, señor presidente, es que resulta inaceptable, desde todo punto de vista, que el honorable representante de la bancada oficialista, pretenda hoy, a título gracioso y sin beneficio de inventario, levantar falsos testimonios en contra de este sencillo pero comprometido colega de cámara, por el único pecado de estar en desacuerdo con su modo, por lo demás de conocimiento público, de actuar fuera de los límites que aconsejan la sana moral y la práctica legítima de la participación política, por mandato de los electores que, atrincherados en los más recónditos y olvidados rincones del territorio patrio, me han confiado sus expectativas y sus angustias cotidianas para que yo, desde esta curul que ocupo con humildad pero con altura, luche hasta encontrar las soluciones por tanto tiempo preteridas de manera infame por los gobiernos de turno. No sin antes reiterar, vuelvo y repito, mi compromiso con la verdad y con la rectitud, seré...

Carta de Agnis

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¿Y todavía piensas que nuestro amor se ha enfriado? Ahora, mientras miro aburrido la chimenea, el tizón que salta me recuerda el brillo inaugural de tus ojos sepia.   Era así, como una chispa violenta y ardiente que saltara en la oscuridad intensa de tus ojeras, nuestro amor que ardía, que arderá por siempre. Pero no estoy aquí ni para contradecirte, ni para justificarme; solo diré que te amé con la misma violencia desde el primer día y que estuve permanentemente dispuesto a atizar la flama para evitar que se apagara.   La cuidé en silencio las horas que dormías; la avivé con energía en los días que estabas lúcida, la conservé con dolorosa resignación en tus ausencias, en esos viajes interminables a los que alguna desconocida falla en tu cabeza te llevaba de pronto, sin aviso y sin anuncio de retorno. Por eso, amor, cuando volvías; cuando bajabas otra vez a la tierra y en los ojos se te adivinaba una vez más una temporada de placidez, me encontrabas listo, esperándote, con la c...

Tragedia, fiesta y catarsis

Hermosa y controversial a la vez, “violenta y tierna” (como dice una canción), la fiesta de toros genera cada día más discusión y polémica, a medida que nuestras sociedades se internan en la cultura light de la nueva era, a medida que los intelectuales hablan en los foros académicos sobre la posmodernidad, que los medios de comunicación reemplazan progresivamente las ágoras donde se discutía la filosofía por capítulos renovados de Los Simpson y el Internet permite que niños de Argentina y de la India, o de Sarajevo, se maten en los juegos en red, sin mirarse a los ojos, y sin saber quién está del otro lado de la línea. Es inexplicable el encanto de la fiesta brava porque no es racional, porque no responde a silogismos o números. Tiene algo de atávico, pues nos remite a la emoción más primaria; el miedo y al enemigo más esencial; la muerte. Sí, porque en la plaza circula el miedo; miedo del torero, quien sabe que la única forma de salir ileso del embate de esas dos muertes afiladas...

Identidad con yapa

Por Roque Iturralde Amanece,   el aire progresivamente se llena del ruido que puebla esa penumbra de los amaneceres equinocciales. Una mujer en tono enormemente dulce,   canta en su lengua nativa un “ Pilis Aspi ”/ el “ Apabata Pabata ”/ un “ Chine Chine mijita ”/ el   “ Ay guaguita ” mientras envuelve al guagua y lo carga a la espalda, mientras se viste de anaco, fachalina, bayeta, mullos; se peina y hace la trenza,   prepara el cucayo, mece al niño en la hamaca y sale hacia allá, hacia el mundo. Por otro lado, sin saber bien dónde se origina, se oye muy lejano un intenso ruido de cachivaches y el silbido de un tema musical indefinidamente ecuatoriano. En un vehículo sui géneris , como si fuera una carreta, como si fuera una camioneta; un personaje de edad indefinida llega hasta la plaza del pueblo.   Es el mercachifle que se acerca por los caminos. En su vieja barba se enredan palabras centenarias que pugnan por ser dichas. Estaciona su veh...

Con mis nietos Melissa y Mateo

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Paradojas de mi tierra

En mi país hay sitios interesantes, sitios que son en sí mismos una paradoja.   En un pueblito que se llama La Concordia, sus habitantes se matan a tiros por una disputa territorial.   Una carretera tan insegura que es casi imposible de cruzar, divide en dos a un caserío que se llama La Unión.   La Independencia, es el nombre de un pueblo que se debate desde hace años por saber si depende de la provincia de Pichincha o la de Esmeraldas.   Con el nombre Tres Hermanos, fue bautizado un poblado en el que ninguno de sus 1.500 habitantes acepta siquiera la posibilidad de que exista una   mínima relación de parentesco entre ellos…es más, la consideran un insulto.   En la población de El Salado, la gente se muere con bocio endémico por la escasés de sal yodada.   No tiene un botiquín, un dispensario médico, un hospital, el recinto La Salud.  

Frío

Llueve sobre Quito con una pereza de hielo Un ruido de vidrio cae gota tras otra sobre el insomnio. Parecería ser que nunca   más la niebla dejará su lugar a las luminosas efervescencias azules del cielo quiteño. Hace una semana que no vemos un rayo de sol.   El frío se busca resquicios entre los ladrillos, las piedras, las maderas, para meterse en la casa de la gente y congelar las vidas. En las puntas de los dedos, agujas bajo cero se clavan con cada respiro. Es el aire un cauterio de nitrógeno líquido. Detenido, el vuelo de los pájaros es una pausa de silencio.