CAMBIO DE JAULA

Mi amigo Mario, soñador y desordenado, lidia todos los días con unos verdaderos animales. Director de la Fundación Zoológica, como es, vive preocupado de la conservación de nuestra fauna y ha logrado transformar lo que era un conjunto de jaulas en las que se mal-exhibían unos animales raquíticos, enfermos y deprimidos, en un centro de visitantes lleno de vida, de entretenimiento, de educación y saberes donde el quiteño se topa con nuestra biodiversidad y aprende a amarla.
Mientras tanto yo, soñador y desordenado, doy mis pasos en el mundo de la asesoría política. Entusiasmado, comprometido con una causa, convencido de la idoneidad de alguno de los líderes, me he dedicado con entrega y energía a sacar adelante los procesos que la burocracia de la Asamblea Nacional se empeña en boicotear.
A estas alturas; mal pagado, irrespetado, traicionado, desencantado, comprendo que me muevo entre el fango y los excrementos de un montón de esbirros mal intencionados, que han hecho del boicot, la mentira y la sonrisa falsa su manera de perpetuarse en sus miserables cargos…de salir en la foto…de ser alguien.
No es para mi este mundo. Me hace daño. Me enferma. Me produce vómito, disentería, ataques de pánico.
Así que he decidido hablar con mi amigo Mario, de hecho ya lo hice hoy, y ofrecerle mi trabajo para sacar adelante sus proyectos, como ya lo hemos hecho juntos antes.
¿Saben qué? a mis cincuenta y tres años me paso del palacio al espacio, de los esbirros a los reptiles; de los arteros a los mamíferos; de las sabandijas a las lagartijas; de los pipones a los marsupiales; de la carroña al águila real; de los crápulas a los monos; es decir: me cambio de animales.
Si me necesitan, y mi amigo Mario lo acepta, búsquenme en las oficinas del zoológico; allí pasaré esas horas que hasta hoy dedicaba a estos macarras, haciendo lo posible por repoblar de cóndores los andes, o simplemente por lograr que un niño más descubra que, a pesar de estos rufianes, el país sigue escondiendo un tesoro que alguna vez descubriremos…descubrirán nuestros hijos, nietos…ellos.
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