Tras la cortina
Un día, seguramente luminoso, seguramente azul, se abrirá despacio la cortina y entonces, ante los ojos abismados de la gente, se descubrirá el circo. Presurosos, hormigas inspiradas por la música y la pasión, unos seres anónimos forman caminos de cables. Por allí, más tarde, el jazz devendrá cascada, luz, poder; será lazo de möebius, infinitamente repetido infinitamenter epetidoinfinitamenterepetidoinfinitamente repetidoinfinitamenterepetido…infinita – mente. En un crisol de imaginarios encuentros, se funde heterogénea la mezcla de ritmos, de sonidos, de destellos, de deslumbramientos; es el jazz que, conducido y estirado desde una cuerda, un trozo de piel o la extensa dentadura de un piano; se despereza, se apresura, se esconde; se encuentra en un espejo, se refleja, se relaja, se jalona, se jalea, se aleja. Ellos lo perseguirán tras bastidores, no le dejarán perderse, lo pondrán en una caja, lo transportarán a otros festivales, a otras tierr...