MEMORIA IMAGINARIA
Por Roque Iturralde Por razones que solo los expertos sabrán inferir, nuestra memoria consciente nos lleva hasta límites que, aunque quisiéramos, nos resultan imposibles de rebasar. Nuestra primera infancia está escondida tras un velo que nos niega la posibilidad de mirar nuestros recuerdos con la claridad de la memoria presente y solo nos autoriza a imaginar, a soñar, quizá a idealizar esa etapa ojalá tierna, ojalá hermosa, ojalá maravillosa. Hoy me he propuesto encontrar, aunque solo fuera de manera hipotética, los eventos que instalaron en mi, seguramente durante mi primera infancia, el rol de desespejador una vez que, diez lustros después, por una falla inexplicable, inconcebible, inaudita, el que creí mi desespejo me devolvió mi propia imagen y, con ello, destrozó mi soporte de toda la vida. De modo que intentaré inferir cómo debe haber sido mi primera infancia, ya que no tengo fotos de ella, las personas a quienes puedo preguntar hoy habitan la...