Sueño eterno


No entendía el por qué de su sueño recurrente.  La imagen de una extraña mujer profundamente amada que mientras más se le acercaba más distante parecía y que sólo tras hechizarla y convertirla en lágrima, se dejaba aprisionar entre los guantes de metal que calzaban sus manos transparentes... entonces se deshacía en aire, en fuego, en tierra.
Aunque se lo explicaron más de una vez, él siempre se negó a creerlo;  era el sueño de los hombres que habían muerto sin cerrar los ojos.



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