EL VAGO PRESTIGIO DE UN MOCO DE UN CAMELLO
EL VAGO PRESTIGIO DE UN MOCO DE UN CAMELLO
Nadie sabe cuánto
dura la soledad. Ni cuánto dura la vida.
Ni cuánto dura la discriminación, el odio, la xenofobia, la camellofobia… Guk no pasa la frontera física de sus
tierras, que seguramente le lleva a un pozo de agua no mencionado pero posible,
pero pasa la frontera del absurdo. Guk,
camello, policía en frente, es rechazado.
Reclamado el derecho, le es vuelto a negar; sin más argumento ni
expediente que el del poder. No
obstante, Guk entre la desazón y la duda, adquiere por un instante el prestigio
conveniente de los rechazados: objeto de fotos y entrevistas, recupera por un
instante la ilusión de la libertad y la justicia; cree que si puede viajar en
las fotos de los turistas o en los textos de los reporteros, puede también
viajar sobre sus cuatro patas y cruzar la frontera, buscar el agua. Pero Guk no comprende que la foto y la
palabra pueden ser cárcel, pueden ser vida paralela que anula, inhabilita la
vida real porque la vuelve innecesaria: vive ya en las fotos y los reportajes,
no hace falta más… entonces, cansado,
listo para colgar los guantes, Guk expresa para el mundo su opinión en la
burbuja de un moco que dura un instante más que su propia vida, porque nadie
sabe cuánto dura la soledad.
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