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Mostrando entradas de 2008

Tragedia, fiesta y catarsis

Hermosa y controversial a la vez, “violenta y tierna” (como dice una canción), la fiesta de toros genera cada día más discusión y polémica, a medida que nuestras sociedades se internan en la cultura light de la nueva era, a medida que los intelectuales hablan en los foros académicos sobre la posmodernidad, que los medios de comunicación reemplazan progresivamente las ágoras donde se discutía la filosofía por capítulos renovados de Los Simpson y el Internet permite que niños de Argentina y de la India, o de Sarajevo, se maten en los juegos en red, sin mirarse a los ojos, y sin saber quién está del otro lado de la línea. Es inexplicable el encanto de la fiesta brava porque no es racional, porque no responde a silogismos o números. Tiene algo de atávico, pues nos remite a la emoción más primaria; el miedo y al enemigo más esencial; la muerte. Sí, porque en la plaza circula el miedo; miedo del torero, quien sabe que la única forma de salir ileso del embate de esas dos muertes afiladas...

Identidad con yapa

Por Roque Iturralde Amanece,   el aire progresivamente se llena del ruido que puebla esa penumbra de los amaneceres equinocciales. Una mujer en tono enormemente dulce,   canta en su lengua nativa un “ Pilis Aspi ”/ el “ Apabata Pabata ”/ un “ Chine Chine mijita ”/ el   “ Ay guaguita ” mientras envuelve al guagua y lo carga a la espalda, mientras se viste de anaco, fachalina, bayeta, mullos; se peina y hace la trenza,   prepara el cucayo, mece al niño en la hamaca y sale hacia allá, hacia el mundo. Por otro lado, sin saber bien dónde se origina, se oye muy lejano un intenso ruido de cachivaches y el silbido de un tema musical indefinidamente ecuatoriano. En un vehículo sui géneris , como si fuera una carreta, como si fuera una camioneta; un personaje de edad indefinida llega hasta la plaza del pueblo.   Es el mercachifle que se acerca por los caminos. En su vieja barba se enredan palabras centenarias que pugnan por ser dichas. Estaciona su veh...

Con mis nietos Melissa y Mateo

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Paradojas de mi tierra

En mi país hay sitios interesantes, sitios que son en sí mismos una paradoja.   En un pueblito que se llama La Concordia, sus habitantes se matan a tiros por una disputa territorial.   Una carretera tan insegura que es casi imposible de cruzar, divide en dos a un caserío que se llama La Unión.   La Independencia, es el nombre de un pueblo que se debate desde hace años por saber si depende de la provincia de Pichincha o la de Esmeraldas.   Con el nombre Tres Hermanos, fue bautizado un poblado en el que ninguno de sus 1.500 habitantes acepta siquiera la posibilidad de que exista una   mínima relación de parentesco entre ellos…es más, la consideran un insulto.   En la población de El Salado, la gente se muere con bocio endémico por la escasés de sal yodada.   No tiene un botiquín, un dispensario médico, un hospital, el recinto La Salud.  

Frío

Llueve sobre Quito con una pereza de hielo Un ruido de vidrio cae gota tras otra sobre el insomnio. Parecería ser que nunca   más la niebla dejará su lugar a las luminosas efervescencias azules del cielo quiteño. Hace una semana que no vemos un rayo de sol.   El frío se busca resquicios entre los ladrillos, las piedras, las maderas, para meterse en la casa de la gente y congelar las vidas. En las puntas de los dedos, agujas bajo cero se clavan con cada respiro. Es el aire un cauterio de nitrógeno líquido. Detenido, el vuelo de los pájaros es una pausa de silencio.

Sueño eterno

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No entendía el por qué de su sueño recurrente.   La imagen de una extraña mujer profundamente amada que mientras más se le acercaba más d istante parecía y que sólo tras hechizarla y convertirla en lágrima, se dejaba aprisionar entre los guantes de metal que calzaban sus manos transparentes... entonces se deshacía en aire, en fuego, en tierra. Aunque se lo explicaron más de una vez, él siempre se negó a creerlo;   era el sueño de los hombres que habían muerto sin cerrar los ojos.

Basta amar a Marta para abrazar la fama

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Al llamar, “ Talán, Talán ”   la campana; Adán, Amanda , Ana, Galán, Alan , Carla (la maja), Paz, Sadán   saldrán a cazar gamas.   Acabarán hasta las mansas cabras.   Las matarán. Más allá,   pasará la calzada la gran dama.   Avanzará tras la alta casa.   Bajará la palanca. Tapará la lavacara , hará vanas llamadas hasta alzar la palabra, nada hará para alabar las hazañas. Acabará a rastras.   Dará vanas patadas a las ranas ajadas. Lanzará flamas . Las   apagará. ¡Caramba!   acatará las alabanzas, captará arañas para   atrapar las malas mañas: bajar las bragas, fajar las nanas . Amparará la brasa, cantará, marcará la aldaba.   Abarcará la plana.   Atacará la campaña.   Atrapará la sábana habana. Masacrará a la rata.   Ladrará.   Clavará la daga hasta la barba calva. Sacará la plata para aplastar la manada. Mandará lanzar granadas hasta dañar las cajas.   Aplastar a las más bajas. ¡Vaya...

Tras la cortina

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Un día, seguramente luminoso, seguramente azul, se abrirá despacio la cortina y entonces, ante los ojos abismados de la gente, se descubrirá el circo. Presurosos, hormigas inspiradas por la música y la pasión, unos seres anónimos forman caminos de cables.   Por allí, más tarde, el jazz   devendrá cascada, luz, poder; será lazo de möebius, infinitamente repetido  infinitamenter epetidoinfinitamenterepetidoinfinitamente repetidoinfinitamenterepetido…infinita – mente. En un crisol de imaginarios encuentros, se funde heterogénea la mezcla de ritmos, de sonidos, de destellos, de deslumbramientos; es el jazz que, conducido y estirado desde una cuerda, un trozo de piel o la extensa dentadura de un piano; se despereza, se apresura, se esconde; se encuentra en un espejo, se refleja, se relaja, se jalona, se jalea, se aleja. Ellos lo perseguirán tras bastidores, no le dejarán perderse, lo pondrán en una caja, lo transportarán a otros festivales, a otras tierr...

¿La alegría viene de adentro o de afuera?

Esta ha sido una vieja discusión que se ha mantenido a lo largo de los siglos. Y no es gratuita esta diferencia. Es que siempre ha habido gente que cree que la alegría viene de adentro y para eso exhiben razones que parecen indiscutibles. Por ejemplo dicen, que la alegría es un estado gaseoso del alma, que una vez estimulado por sensaciones de bienestar y placer, se convierte en burbujas y que esas burbujas empiezan a recorrer por debajo de la piel y, tras convertirse en cosquillas, llegan a la cara y se convierten en sonrisa en la boca, en picazón de la nariz, en brillo en los ojos, y en los oídos se convierte en un zumbido que irresistiblemente se transforma en carcajada del cuerpo. Exhiben para eso, como prueba, las caras de unos cuantos, que se ríen sin saber de qué y que son felices sin tener motivos aparentes. Finalmente, argumentan que la alegría es más veloz que el sonido y que la luz, y que nadie, absolutamente nadie, por poderoso que fuera, puede evitar que ella lleg...

Finalmente en la tecnología

A pesar de que me considero un tipo contemporáneo, de que soy muy proclive a incorporar la tecnología en mi vida diara, de que me relaciono con gente generalmente informada; me ha costado entender esto de los espacios virtuales. Será que todavía soy muy sensorial, que disfruto del contacto, de la conversación cara a cara, de la taza de café para el interlocutor y el vaso de agua para mi. Sin embargo hace días me tienta la idea de armar un blog. Sin mucho entender para qué; si para estar en la onda o para no salir de circulación, no sé. En fin, aquí estoy. Dispuesto a descubrir este mundo de a poco, sin resistencias pero sin ansiedad. Por ahora, y solo porque no se muy bien qué más puedo hacer con este blog, subiré poco a poco textos que me gustaría compartir con los incautos que caigan en este espacio. A los navegantes desprevenidos de este blog, gracias por su tolerancia y suerte con su travesía.