DE UNA CONSTELACIÓN A UN ASOMBRO
La rutina
está en el punto más ordinario del desencanto. Talvez,
lo más denso y pesado
que sucede en un día típico,
en el cual uno termina haciendo lo común
y corriente, buscando lo más barato
para salir de este momento turro y aburrido,
aunque sea con alguna actividad de mala
calidad.
Pero, por otra parte, despertar
de modo emocionante es
lo más seguro y fantástico
para tener un día creativo. Ir
a un lugar único, estimulante, colorido
y moderno, que motive a compartir y
a tomar acciones
que utilicen de buena manera el tiempo
libre; eso es una experiencia
nueva, activa,
alegre, dinámica. Para
ello, exponerse a sensaciones nuevas,
divertidas que se conviertan en el despertador
de la curiosidad, es sin duda el modo sorprendente de
un aprendizaje entretenido, diverso,
fascinante…ir
hasta el Asombratorio; brillar
con la magia; descubrir
que tras el asombro se despiertan
los sueños, te hacen impredecible… te
abren.
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