Paisaje de insomnio



Se me figuran
dieciocho cuerpos cayendo en el vacío
Sus nalgas vegetales suspendidas en el redondo instante de un suspiro
Sus brazos anhelantes, extensos, estirados,
apenas resbalados de la mano de su dios de niebla

Barro sus miradas suplicantes
Dolor su sexo remolinando en la caída

De lanzas están hechas las ramas de sus cedros
La lluvia no les toca, no les moja, no les ilumina
De su peine de azúcar se desprenden los pelos de un tango malhadado
Y en sus barrigas, vertiginoso revoltijo,
se desangran centrífugos dolores de otros vientos.



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