GIRALOLO
Una gira por la alegría del juego Pocos lo recuerdan. A veces, entre sueños, por la noche, regresa a la memoria el giralolo y entonces parece que nuestros pies se levantaran del piso, y que paseáramos por el aire livianos y sin tiempo recorriendo el territorio de nuestras fantasías. Hace tiempos que nadie ha visto un giralolo. Mejor dicho, desde hace tiempos que quienes se han subido al giralolo y han vivido su viaje por la fantasía, han perdido la memoria y la capacidad de describirlo. Una caseta de colores, con la forma de un espiral, sirve de boletería. Pero las entradas no se venden por dinero. Allí llega la gente y debe dar, en pocas palabras, una razón para subir al giralolo. Eso es suficiente, entonces se abre el paso y un deslumbramiento hecho como de nube y de risa envuelve a quienes se atreven a buscar su alegría de adentro. El giralolo es una aventura de colores, un sueño en espiral y una caminata de aire. De una sencillez un poco extraña, cuando lo...