Ya aparece tu piel
Título robado a una bellísima canción de Luis Alberto Spinetta
Roque Iturralde
Aparecen, cotidianos, sus encantos, sus talentos, sus espíritus.
Aparecen, cotidianos, sus encantos, sus talentos, sus espíritus.
De un día para otro, sin mediar una explicación, ni pedir permiso, los hijos se deshacen de esas suaves plumas con que les abrigamos en sus primeros días, y aparece su piel; no como límite, recubrimiento o contenedor, sino como espejo, espejo del interior más profundo.
Un día, llega Carolina con un tatuaje. Tiene en el fondo el color marrón de sus grandes ojos. Lleva una frase o una imagen que ha decidido integrar como suya para siempre. Y se sienta, en medio de su caos de colores, brochas, pinturas, tijeras, recortes, herramientas, tablas, revistas antiguas, ventanas tras los pájaros, pájaros tras el viento, bosque más allá de la montaña, montaña más arriba del cielo y pinta. Pinta poesía de colores, fuertes interpelaciones llenas de ironía o humor, que han salido de sus lecturas, ¡sus tantas lecturas!¡tan profanas!¡tan profundas!
Sale, un día, Carolina de su madriguera de creatividad y cachivaches y anuncia:¡el mundo es circular y se persigue a sí mismo! Y decide armar una exposición. Y me pide un texto para intentar una explicación plausible.

SOBRE SU EXPOSICIÓN, CIRCULARES VECES
Trazos espigados como las mujeres de Chagall.
Trazos de una memoria que se conserva mohosa en los objetos olvidados.
Trazos que se disuelven vaporosos como si la lluvia cayera hacia arriba
Trazos circulares que se muerden la cola y se persiguen para siempre sobre los restos del viejo chiffonier, o que se reflejan y re-reflejan en el azogue de un espejo picado por los recuerdos de viejas mudanzas, o en un viejo requinto repiquetean piques, o simplemente dicen.
CircularesVeces VecesCirculares, una muestra que se recicla a si misma porque nace donde termina y llega a donde renace.
Arte sobre objetos, arte sobre superficies irrespetuosas que rompen el paradigma del lienzo bien templado, arte que se encuadra en marcos recogidos del desván de los escombros, arte que se cuelga de las paredes o que sirve para sentarse, para descansar de los andares y de las búsquedas. Arte de lo que fue y ya no es, y de lo que vuelve a ser.
CircularesVeces, caligrafía, pintura, collage, instalación.
SOBRE SU EXPOSICIÓN, CIRCULARES VECES
Trazos espigados como las mujeres de Chagall.
Trazos de una
memoria que se conserva mohosa en los objetos olvidados.
Trazos que se disuelven vaporosos como si la lluvia cayera hacia arriba
Trazos circulares que se muerden la cola y se persiguen para siempre sobre los
restos del viejo chiffonier, o que se reflejan y re-reflejan en el azogue de un
espejo picado por los recuerdos de viejas mudanzas, o en un viejo requinto
repiquetean piques, o simplemente dicen.
CircularesVeces
VecesCirculares, una muestra que se recicla a si misma porque nace donde termina
y llega a donde renace.
Arte sobre objetos,
arte sobre superficies irrespetuosas que rompen el paradigma del lienzo bien
templado, arte que se encuadra en marcos recogidos del desván de los
escombros, arte que se cuelga de las paredes o que sirve para sentarse, para
descansar de los andares y de las búsquedas. Arte de lo que fue y ya no es, y
de lo que vuelve a ser.
CircularesVeces,
caligrafía, pintura, collage, instalación.
LA ARTISTA
Carolina
Iturralde. Quito - Mayo 1984
Carolina tiene un don para
encontrar potencial de belleza en los objetos olvidados; en esos que ya se
liberaron de la esclavitud de lo funcional o de la tiranía de la moda y fueron
a parar, limbo de los cachivaches, en cualquier irrelevante rincón.
Formada en el diseño de joyas
primero, de la indumentaria después, hace un aterrizaje apasionado en la
caligrafía a la vez que descubre el valor incalculable de las amarillentas
memorias impresas, para desarrollar una propuesta desenfadada que utiliza los
más diversos objetos como soporte de un arte que usa la letra, el collage, la
pintura, el reciclaje de manera creativa e irreverente.
Actualmente opera su casa-taller
Arrebato, un centro de re-interpretación de objetos olvidados, además de
recorrer las paredes de espacios culturales llenándolas de mensajes circulares
y frases cargadas de humor y reflexión.
Será en estos días que abra su exposición.
Seré un invitado.
Un lector de sus mensajes cifrados en caligrafías, en criptografías,
en irreverencias.
Seguiré, seguramente, con emoción y expectativa su manera de estar en
el espacio de su muestra. Sabré que la realidad supera largamente
cualquier imagen que me pude haber figurado en su primera infancia.
Entenderé por qué no se decantó por la hermenéutica o la
filología. Comprenderé que hay un día en que, de una vez y para siempre,
aparece su piel.


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