Entradas

Mostrando entradas de 2010

Gigante de metal

A la   hora de bruñir nuestros metales Te hiciste aire gigante de sabores transparentes de nostalgias sólidas de colores añejos Ola lista a   reventar, estampida de espuma A la hora del naufragio estabas, clandestina, Recorriendo los viejos interiores de un dolor sin marca Sin precio Sin código de barras A la hora de reventar. estampida de aire en el naufragio interior de un viejo precio dolor bruñido de metales transparentes, te hiciste, clandestina una vez más, gigante.

Besos Oxidados

Aún entre mis uñas el aceite con el que intentamos quitar el verdín de viejos besos oxidados versos olvidados universos doblados Con   la intimidad desvencijada, viajo en el revoltijo cardenillo de una noche sin sentencia mientras el árbol de mi calle duerme aterido viento que le pega, me pega, en cada vena, en cada hoja, en cada ojo, en cada ajo. Ya cesarán los profetas Los amuletos Los acertijos Los conjuros y los maleficios Ya encontrarás Entre los salvoconductos de esta oscuridad visible El sitio aquél en que la sombra resplandece con tu paso.

Paisaje de insomnio

Se me figuran dieciocho cuerpos cayendo en el vacío Sus nalgas vegetales suspendidas en el redondo instante de un suspiro Sus brazos anhelantes, extensos, estirados, apenas resbalados de la mano de su dios de niebla Barro sus miradas suplicantes Dolor su sexo remolinando en la caída De lanzas están hechas las ramas de sus cedros La lluvia no les toca, no les moja, no les ilumina De su peine de azúcar se desprenden los pelos de un tango malhadado Y en sus barrigas, vertiginoso revoltijo, se desangran centrífugos dolores de otros vientos.

El revés del otro lado

Roque Iturralde Siento terror de mi próximo poema Desgarrado será Talvez oloroso de café y adrenalina Tendrá restos de insomnios, de suicidios, de naufragios, Tendrá las olas, el polipropileno, el litio, la neurosis Buscará resquicios imposibles en el bunker de acero clandestino Mi próximo poema será,   posiblemente, otra receta de medicinas cuánticas será grafito, estalactitas cardiovasculares harina de otro costal, de otro costado apuñalado sesgo diametral tendrá, eso es seguro, el revés del otro lado.

Unos parques, unos reflejos

Roque Iturralde Nos suele suceder que vivimos en una ciudad en la que jamás nos vemos.   La ciudad está ahí, la vemos, marchamos sobre sus calles duras, nos dejamos aplastar de su sol inclemente o   nos protegemos de sus imprudentes lluvias bajo aleros que ignoramos centenarios.   Ahí la vemos.   Ahí está esa ciudad. Pero, ¿nos vemos alguna vez insertos en esa ciudad?   ¿Cada cuánto tiempo nos tomamos una foto que nos ubique, bajo su sol inclemente o bajo su alero centenario? ¿Cuándo nos decimos, ahí estoy yo, ahí en mi ciudad? Imaginemos una explanada, digamos en un boulevard tradicional de la ciudad.   Imaginemos que unos zócalos sencillos sostienen unos espejos, en distintos sitios distribuidos por el parque; unos delgados, suficientes para reflejar una persona de cuerpo entero.   Otros más anchos, capaces de reflejar un grupo.   Otros inclinados ligeramente hacia el piso, otros hacia el cielo.   Imaginemos la gente pasar por...

2010

A ver si el año nuevo se decide y  de una nos abre los ojos y nos ayuda a ver en el horizonte un mundo mejor. Solidario, responsable, equitativo, entretenido, creativo. Un fuerte abrazo que dure todo el 2010 Roque