P E R L I M P U M P L O F
La puerta de este sitio, produce un sonido extraño. En realidad, no es una puerta. Tampoco es un sonido. !PERLIMPUMPLOF! se escucha cada vez que pasa un niño. O un sueño. O un salto. Incluso un ave. ¡PERLIMPUMPLOF! y los niños saltan ¡PERLIMPUMPLOF! y los niños ríen ¡PERLIMPUMPLOF! y el viejo papel usado se convierte en máscara, en pájaro, en cartera, en flor. Ya adentro, se puede volar en Giralolo, o asistir al teatro de sombras de don Feldernico, jugar a los tillos, o a los huevos de gato y descubrir que la magia está en los ojos de los hijos, no en las hojas de los ajos. Todo el día es corto para un paseo por este lugar; debe ser porque ¡PERLIMPUMPLOF! no es un lugar, es una onomatoparasinglatinosinectésfora. En otras palabras, un encantamiento, un viaje. No te asombre que los niños vuelvan a casa con los ojos más brillantes, con ideas de colores, con luz en los labios, con las manos sabias de reír, con apetito. No te sorprenda que mañ...